My Life Without Me (2003)
Director: Isabel Coixet
País: Canada / España

Ann (Sarah Polley), es una joven de veintitrés años, que tiene dos hijas preciosas y un marido amoroso con el cual se casó a los diecisiete años y ha sido su único novio. Ellos viven en una humilde casa rodante detrás de la casa de su madre, quién se encuentra siempre enojada contra el mundo y cuyo padre de Ann se encuentra en prisión. Ann y su esposo, ambos de escasos recursos económicos se ven forzados a trabajar, sin embargo, tienen un hogar feliz, colorido y donde se respira amor. Cierto día Ann sufre de dolores que la obligan a ir al hospital, ahí recibe la noticia que tiene un tumor avanzado el cual no es posible erradicarle y le acorta su vida a tan sólo tres meses. Ann decide no decir nada a su familia y a partir de ese momento emprende acciones sobre lo que serán sus últimos días

Con esta premisa Isabel Coixet cuenta una deliciosa historia donde la protagonista se enfrenta a la muerte con el deseo de sentirse viva, de aprender a vivir, aun cuando se sabe que se va a morir. Encontrando la protagonista con su decisión momentos atesorables y tocando la vida de otros de una manera profunda en lugares tan inesperados y cotidianos. Es un cuento de esperanza y de creencia en el amor. En ella se nos muestra a través de diferentes personajes cómo nos rodeamos de cosas materiales y muchas veces insignificantes, mientras olvidamos de lo que es vivir.

La actuación de Sarah Polley en conjunto con la dirección de imágenes cautivan desde el principio, sus gestos, sus miradas, las pausas, las bellas imágenes y el silencio mismo hacen del espectador un cómplice silencioso, dispuesto a acompañar la historia en todo momento gracias al manejo de una cámara que se entromete en la vida de los personajes. La película es rica visualmente y tiene un ritmo lento, sin embargo, no es cansada, está dulcemente llena de emociones sin caer en el melodrama e invita a la reflexión sobre como decidimos vivir.

Es una película que definitivamente ha pasado a ser una de mis favoritas, acompañada de una agradable banda sonora y sutiles sorpresas como la actriz que encarna la madre de Ann. Película ampliamente recomendable y que extrañamente me recuerda a Dancer in the dark de Lars Von Trier.