En este mes, que es el mes de Don Gabriel García Márquez, traigo a ustedes, amables lectores, su más reciente obra: Memoria de mis putas tristes. Un cuento, que no tengo la menor duda tenga algo de veracidad.
Es la víspera del año de sus noventa años y ha decidido regalarse una noche de amor loco con una adolescente virgen. Recuerda a Rosa Cabarcas, la dueña de la casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Al primer timbrazo reconoció la voz en el teléfono y le disparó sin preámbulos: hoy si.
Ese día, poco antes de las diez, abordó un taxi y le pidió al chofer que lo llevara al Cementerio Universal para que no supiera a dónde iba en realidad. Cuando arreglaron cuentas, el chofer le dijo: tenga cuidado, don, que ya la casa de Rosa Cabarcas no es ni sombra de lo que fue.
Rosa Cabarcas estaba despachando a un cliente cuando entró en punta de pies. La niña estaba en el cuarto desde las diez, le dijo, era bella, limpia y bien criada. La siguió a través del pasillo. No había escapatoria. Entró en el cuarto con el corazón desquiciado y vio a la niña dormida, desnuda y desamparada en la enorme cama de alquiler.
Tratando de no despertarla se sentó desnudo en la cama. Deslizó la yema del índice a lo largo de su cerviz empapada y toda ella se estremeció por dentro como un acorde de arpa, se volvió hacia él con un gruñido y lo envolvió en el clima de su aliento ácido. Trató de separarle las piernas con su rodilla por una tentación imprevista. En las dos primeras tentativas se opuso con los muslos tensos.
Despertó de madrugada sin recordar dónde estaba. La niña seguía dormida de espladas a él en posición fetal. Fue algo nuevo para él. Aquella noche descubrió el placer inverosímil de contremplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor.
De esta forma comienza su amor, su amor por aquella adolescente. Por ella quien le ha despertado esa sensación que nunca antes había sentido. Esa niña que le ha dado significado a su vejez. Para terminar, les dejo la siguiente frase incluida en alguna parte de este libro: El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor.
Por cierto, hoy me di cuenta que son ya dos años que tengo colaborando con pecesama.net. ¡ Gracias por tanto aguante !

Memoria de mis putas tristes, 2004
Gabriel García Márquez (1927 - , periodista, editor y escritor colombiano)
One Response
kare
June 13th, 2007 at 1:52 pm
1es fascinante la lectura de novelas como estas.
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